miércoles, 6 de diciembre de 2006

Los medios en el debate sobre la educación canadiense (2001)

Como pudiera quizás esperarse, los medios canadienses tienen un destacado papel en la formación de la opinión publica sobre lo educativo, desde la tradicional prensa escrita hasta los medios electrónicos. Pero no solo realizan análisis y reportajes, sino que varios de ellos copatrocinan encuestas de opinión, o evaluaciones independientes del desempeño escolar, que se difunden ampliamente. El siguiente es un ejemplo proveniente de un diario, activo en el debate actual sobre el rumbo de los sistemas educativos canadienses.
El periódico National Post (publicado en ingles desde Toronto), de amplia distribución nacional, presentó el pasado mes de septiembre un suplemento de 12 paginas con el “Estado de la Educación”, cuatro de ellas con inserciones pagadas de un banco. El suplemento presenta en forma visualmente atractiva varios análisis de una encuesta nacional financiada por el propio diario, acompañados de varias entrevistas a directivos, padres y alumnos, con sus perspectivas sobre los problemas planteados o vividos en el sistema escolar.
Ilustraciones a color en cada pagina avivan el interés por los temas abordados, candentes unos, por arder otros, y unos mas en permanente discusión que no depara ganadores ni perdedores. Cada uno de los artículos de análisis, elaborado en lenguaje al alcance de un amplio publico, combina la revisión de resultados parciales de la encuesta, con la presentación de resultados similares o contrastantes, provenientes de reconocidas revistas de investigación educativa, de difusión internacional, enriqueciendo de esta manera el debate y logrando con ello una amplia difusión de las ciencias de la educación. Estos son algunos de los temas a debate, apremiantes en el contexto de la educación canadiense:
a) el desempeño de las escuelas publicas comparado con el de las privadas, el de las escuelas confesionales frente al de las laicas, b) la libertad de elegir escuela: entre la actualmente obligada del barrio u otra dentro de la ciudad o la provincia, entre una administrada por la autoridad educativa priovincial u otra administrada por los padres, c) la evaluación y el rendimiento de cuentas: la evaluación a escala provincial o federal de los estudiantes, la selección de indicadores del desempeño escolar, de los maestros y de las actividades extracurriculares adecuados.
El contexto del debate es de restricciones presupuestales o congelamiento del gasto publico, especialmente en salud y educación, con mas presiones en unas provincias que en otras. Entre los que opinan y proponen estrategias para enfrentar los desafíos de la escuela publica se encuentran por supuesto organismos privados, entre ellos agrupaciones de padres y empresas que formulan y analizan políticas publicas, cuyo lenguaje ha ganado terreno en el discurso oficial, el de los padres y en menor medida, en el sindical. La riqueza del debate ha rebasado el cuestionamiento de los principales problemas de la escuela publica, obligatoria aquí hasta el grado 12, tocando aspectos como las propias metodologías de la evaluación de los sistemas educativos, los criterios de evaluación y diagnostico de la realidad educativa. Mas de un organismo que se ha atrevido a publicar resultados de encuestas se ha visto en serios problemas al ser cuestionado en los criterios de comparabilidad y generalización de sus resultados, que contaminan el debate, al carecer de base racional o al ser esta excesivamente endeble. Los lideres sindicales participan regularmente en los debates promovidos por los medios, junto con las autoridades o empleadores, publican datos y resultados de estudios, preparados por equipos de profesionales de los mismos sindicatos, con amplio reconocimiento académico, que en conjunto con lo publicado en la prensa y en otros medios, contribuyen a la madurez del debate educativo, en que se educan alumnos, padres, autoridades y publico en general.
Pero un asunto tiene a la expectativa al sistema educativo y a sus actores, tanto en todo Canadá como en los Estados Unidos. Se trata de la reciente ubicación del servicio educativo en la legislación de Columbia Británica como “esencial”, lo que restaría significativamente el derecho de huelga a los sindicatos de profesores y trabajadores de la educación. Mientras se resuelve ese nuevo estatus legal, apelado desde la federación de profesores, los sindicatos emplazan a huelga ante los representantes escolares, solicitando un aumento al menos similar al que se han dado recientemente los ministros de la cámara del gobierno provincial. Los sindicatos son fuertes, la mas reciente huelga de los choferes del transporte publico en este ano, dejo sin servicio por tres meses a la ciudad de Vancouver, que gracias a las bicicletas, pudo seguir funcionando en primavera. Pero no hay con quien sustituir a los maestros este otoño. Ni los videos ni las computadoras dan para tanto.

Los profesores brasileños en huelga (2001)

Los profesores brasileños en huelga (2001)

¿A dónde va el Fondo Monetario Internacional que no congele salarios? Eso lo vemos con el trato dado a los trabajadores universitarios brasileños, académicos y administrativos, en huelga desde el 22 de agosto pasado (2001). Son 68,000 profesores y 89,000 administrativos, pertenecientes a 52 universidades los que hasta ahora han suspendido sus actividades. La causa de la huelga es el congelamiento de sus salarios que cumple más de seis anos, medida acompañada por la implantación a partir de 1998 de un programa –¿cuál otro habría de ser?- de gratificaciones al desempeño docente, por supuesto no consideradas como salario. Este programa tenía en México ya en 1998 largos ocho anos de fracasos acumulados, provocando conflictos y divisionismos entre los académicos, no habiendo hasta la fecha estudio que haya encontrado el efecto "previsto" de mejora en la calidad de la docencia o en la investigación universitaria debido a cualquiera de las variantes del Programa de Estímulos. Sin embargo, y quizás por eso, porque divide a los maestros y trabajadores, se ha seguido exportando sin discriminación a países del sur del continente, en espera de fracturar sistemas universitarios con profunda tradición solidaria, en que las organizaciones profesionales y sindicales han mostrado especial fuerza en las últimas décadas.
Véase el divisionismo: a los trabajadores de los ciclos universitarios técnicos brasileños (primero y segundo), se les aplica apenas hasta este ano de 2001, un estímulo diferenciado (gratificación al incentivo docente), que paga a lo sumo la mitad de lo que reciben los profesores universitarios. La demanda del conjunto de los trabajadores ha sido desde el anuncio de esta diferenciación, que se equiparen los estímulos ante servicios educativos similares del nivel superior. La deshomologación salarial es como en México, una orden de los grandes organismos que prestan fondos a los Ministerios de Educación, acompañada de estos juegos nominales que lo mismo en español que en portugués, causan revoltijos y redundancias: beca al estímulo, gratificación de incentivo, gratificación al estímulo, entre otras variantes distractoras de lo fundamental, es decir el trastocamiento de las relaciones entre trabajadores y académicos, dejando paulatinamente débiles a sus órganos de gobierno colegiados, y por tanto susceptibles de ser avasallados por las tendencias acalladas o abiertas, de privatización de las universidades públicas.
Ahí están de ejemplo casi paradigmáticos los casos de contratos con cláusulas de secrecía y exclusividad entre la Coca-Cola, las autoridades de la Universidad de Columbia Británica en Canadá y la sociedad de alumnos, apenas ventilado el mes pasado. Ahí está el caso de un grupo de empresarios que fueron logrando esquivar a los órganos de gobierno de la Universidad de California (USA), para comercializar los servicios de extensión y con ello abrir el camino para la facilitación de medios para obtener títulos universitarios en línea. También está para analizarse la entrada a los principales órganos de consulta del sistema educativo brasileño, de los iniciativos privados, como lo ha venido señalando la organización brasileña de docentes ANDES.
Como sociedades, como defensores de lo público, en su carácter de bien social, tenemos grandes retos y tareas que enfrentar ante esta acelerada carrera por el desmantelamiento de las instituciones públicas y de las organizaciones sociales. En efecto, ciertos grupos, partidos y corporaciones, desde Canadá hasta Tierra del Fuego, por mencionar sólo este continente, se han venido adueñando de los gobiernos para desmantelarlos, para vender, hacer fracasar, recomprar y revender las empresas y organismos públicos. Eso nos cuesta demasiado a los contribuyentes y ha comprometido el futuro de varias generaciones de nuestros descendientes.
Por eso cobran especial sentido los esfuerzos de trabajadores en organismos públicos, agrupados en organizaciones internacionales, para el análisis y tratamiento conjunto de las infames tendencias que acaban con el tejido social, con lo que tenemos de humano, el ver por los otros.

Las calificaciones de los quinceañeros

¿Qué hacer para mejorar los procesos educativos?, ¿qué prácticas son las más adecuadas?, ¿en qué vale la pena invertir para ello?. Estas son apenas algunas de las cuestiones que inquietan a los responsables de formular políticas educativas, pero a la vez preocupaciones de los padres de familia, administradores y trabajadores de la educación genuinamente interesados en el mejoramiento de insumos, procesos y resultados educativos. Estas mismas preguntas vuelven a la palestra ante los resultados obtenidos por los alumnos de secundaria en el estudio de la Organización para el Desarrollo Económico y la Cooperación (OCDE), emprendido el pasado año y reportado en estos días en la prensa internacional.
Las respuestas no son simples, ni menos aún lineales correspondencias con los montos invertidos en determinados insumos en el sistema educativo. ¡Ni siquiera se relacionan directamente con el número de horas de clase efectivas!. Hagamos algunas sencillas comparaciones entre los logros de los quinceañeros escolarizados con variables tradicionalmente empleadas para monitorear el sistema educativo, haciendo uso de datos proporcionados por la misma OCDE para el año de 1998 y 1999 (inmediatamente antes de la aplicación de las pruebas, y por ello afectando parcialmente el proceso de los examinados en el 2000).
Primera observación: los cinco países con mayor gasto por estudiante de secundaria (y primaria (a saber Dinamarca, Suiza, Austria, Estados Unidos y Noruega) no son los cinco países con mayor proporción de alumnos ubicados en los tres mejores niveles de lectura y uso de la información, matemáticas y ciencias. Más bien, esos cinco países con máxima inversión, ocupan en los resultados de los exámenes, niveles promedio y alrededor del promedio entre los 22 países estudiados. Podemos decir entonces, como otros estudios lo han mostrado a menor escala, que no basta con invertir al máximo, sino que hay otras condiciones y factores fuera de lo invertido monetariamente, que afectan de manera importante el desempeño de los estudiantes en los exámenes. Respecto a los resultados más bajos en el examen, obtenidos por México y Brasil, sí corresponden a países con los mínimos invertidos tanto en primaria como en secundaria por estudiante matriculado. Un dato más: Corea, habiendo invertido menos que el promedio (18avo lugar en primaria y secundaria) ocupó el segundo lugar entre los países con mayor proporción de estudiantes entre los tres primeros lugares de lectura y uso de la información, segundo lugar en matemáticas y primero en ciencias. ¿Qué procesos e intervenciones educativas están detrás de sus logros en los exámenes?
Esto nos lleva a una segunda observación, que los investigadores de la OCDE consideran una de sus principales conclusiones: ¨los profesores preparados están entre los recursos escolares más valiosos¨. Y sigo citando, porque desde hace apenas por lo menos ocho años, ¨expertos¨ del Banco Mundial recomendaron dejar de invertir en la superación de los profesores, evitando que realizaran estudios a nivel universitario, y menos en áreas específicas del conocimiento. Dicen los investigadores de la OCDE, que el tener más profesores con estudios a nivel superior en áreas específicas del conocimiento, “está asociado, en promedio entre los países de la OCDE, con mejores resultados de los estudiantes. Por ejemplo, en lectura, un 25% de incremento en la proporción de maestros con estudios universitarios en el área relevante, está asociado con una ventaja de 9 puntos en la escala de lectura”. En lugar de esa opción que resulta por demás lógica, la opción de los expertos del Banco Mundial y adoptada durante años por México, ha sido atender provilegiadamente la superación del magisterio con cursos de corta duración, además de preferir contratar preparatorianos para alfabetización, en lugar de graduados de licenciatura con fortaleza disciplinaria. Sus criterios han sido los del abarrotero pichicato, comprar la mercancía más barata.
Tercera observación. Las mejores remuneraciones para los profesores las asignaron en este orden Corea, Suiza, España, Alemania y Dinamarca en Secundaria y Corea, Dinamarca, Suiza, Alemania y Australia en Escuelas Primarias (son casi los mismos en bachillerato). México ocupó el 22avo lugar de 25 estudiados, pagando a 18 dólares en promedio la hora de clase efectiva entre los profesores con más de 15 años de experiencia; los Estados Unidos, con el 21avo lugar, pagó casi el doble que México, 32 dólares la hora. Corea pagó a 77 dólares la hora-clase a profesores de Secundarias con esa experiencia. Este hecho tiene fuerte relación con lo observado en el párrafor anterior, la alta calificación de los profesores para la tarea asignada en Corea, y el reconocimiento a su labor mediante salarios atractivos, incluso a niveles mundiales, a pesar de no destinar los máximos gastos por estudiante.
En otra colaboración abundaré sobre condiciones de aprendizaje de los estudiantes de Secundaria que nos hacen ver la importancia de la calidad del proceso, condiciones relativas a horas efectivas de clase destinadas tanto a ciencias, como a matemáticas y lengua. Son para preocupar, pues los países con mejores resultados en los exámenes ocupan mucho menos horas en promedio que las instituciones mexicanas. El quid está en la calidad, para lo cual los indicadores numéricos son insuficientes.