miércoles, 6 de diciembre de 2006

Los profesores brasileños en huelga (2001)

Los profesores brasileños en huelga (2001)

¿A dónde va el Fondo Monetario Internacional que no congele salarios? Eso lo vemos con el trato dado a los trabajadores universitarios brasileños, académicos y administrativos, en huelga desde el 22 de agosto pasado (2001). Son 68,000 profesores y 89,000 administrativos, pertenecientes a 52 universidades los que hasta ahora han suspendido sus actividades. La causa de la huelga es el congelamiento de sus salarios que cumple más de seis anos, medida acompañada por la implantación a partir de 1998 de un programa –¿cuál otro habría de ser?- de gratificaciones al desempeño docente, por supuesto no consideradas como salario. Este programa tenía en México ya en 1998 largos ocho anos de fracasos acumulados, provocando conflictos y divisionismos entre los académicos, no habiendo hasta la fecha estudio que haya encontrado el efecto "previsto" de mejora en la calidad de la docencia o en la investigación universitaria debido a cualquiera de las variantes del Programa de Estímulos. Sin embargo, y quizás por eso, porque divide a los maestros y trabajadores, se ha seguido exportando sin discriminación a países del sur del continente, en espera de fracturar sistemas universitarios con profunda tradición solidaria, en que las organizaciones profesionales y sindicales han mostrado especial fuerza en las últimas décadas.
Véase el divisionismo: a los trabajadores de los ciclos universitarios técnicos brasileños (primero y segundo), se les aplica apenas hasta este ano de 2001, un estímulo diferenciado (gratificación al incentivo docente), que paga a lo sumo la mitad de lo que reciben los profesores universitarios. La demanda del conjunto de los trabajadores ha sido desde el anuncio de esta diferenciación, que se equiparen los estímulos ante servicios educativos similares del nivel superior. La deshomologación salarial es como en México, una orden de los grandes organismos que prestan fondos a los Ministerios de Educación, acompañada de estos juegos nominales que lo mismo en español que en portugués, causan revoltijos y redundancias: beca al estímulo, gratificación de incentivo, gratificación al estímulo, entre otras variantes distractoras de lo fundamental, es decir el trastocamiento de las relaciones entre trabajadores y académicos, dejando paulatinamente débiles a sus órganos de gobierno colegiados, y por tanto susceptibles de ser avasallados por las tendencias acalladas o abiertas, de privatización de las universidades públicas.
Ahí están de ejemplo casi paradigmáticos los casos de contratos con cláusulas de secrecía y exclusividad entre la Coca-Cola, las autoridades de la Universidad de Columbia Británica en Canadá y la sociedad de alumnos, apenas ventilado el mes pasado. Ahí está el caso de un grupo de empresarios que fueron logrando esquivar a los órganos de gobierno de la Universidad de California (USA), para comercializar los servicios de extensión y con ello abrir el camino para la facilitación de medios para obtener títulos universitarios en línea. También está para analizarse la entrada a los principales órganos de consulta del sistema educativo brasileño, de los iniciativos privados, como lo ha venido señalando la organización brasileña de docentes ANDES.
Como sociedades, como defensores de lo público, en su carácter de bien social, tenemos grandes retos y tareas que enfrentar ante esta acelerada carrera por el desmantelamiento de las instituciones públicas y de las organizaciones sociales. En efecto, ciertos grupos, partidos y corporaciones, desde Canadá hasta Tierra del Fuego, por mencionar sólo este continente, se han venido adueñando de los gobiernos para desmantelarlos, para vender, hacer fracasar, recomprar y revender las empresas y organismos públicos. Eso nos cuesta demasiado a los contribuyentes y ha comprometido el futuro de varias generaciones de nuestros descendientes.
Por eso cobran especial sentido los esfuerzos de trabajadores en organismos públicos, agrupados en organizaciones internacionales, para el análisis y tratamiento conjunto de las infames tendencias que acaban con el tejido social, con lo que tenemos de humano, el ver por los otros.

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