miércoles, 6 de diciembre de 2006

Las calificaciones de los quinceañeros

¿Qué hacer para mejorar los procesos educativos?, ¿qué prácticas son las más adecuadas?, ¿en qué vale la pena invertir para ello?. Estas son apenas algunas de las cuestiones que inquietan a los responsables de formular políticas educativas, pero a la vez preocupaciones de los padres de familia, administradores y trabajadores de la educación genuinamente interesados en el mejoramiento de insumos, procesos y resultados educativos. Estas mismas preguntas vuelven a la palestra ante los resultados obtenidos por los alumnos de secundaria en el estudio de la Organización para el Desarrollo Económico y la Cooperación (OCDE), emprendido el pasado año y reportado en estos días en la prensa internacional.
Las respuestas no son simples, ni menos aún lineales correspondencias con los montos invertidos en determinados insumos en el sistema educativo. ¡Ni siquiera se relacionan directamente con el número de horas de clase efectivas!. Hagamos algunas sencillas comparaciones entre los logros de los quinceañeros escolarizados con variables tradicionalmente empleadas para monitorear el sistema educativo, haciendo uso de datos proporcionados por la misma OCDE para el año de 1998 y 1999 (inmediatamente antes de la aplicación de las pruebas, y por ello afectando parcialmente el proceso de los examinados en el 2000).
Primera observación: los cinco países con mayor gasto por estudiante de secundaria (y primaria (a saber Dinamarca, Suiza, Austria, Estados Unidos y Noruega) no son los cinco países con mayor proporción de alumnos ubicados en los tres mejores niveles de lectura y uso de la información, matemáticas y ciencias. Más bien, esos cinco países con máxima inversión, ocupan en los resultados de los exámenes, niveles promedio y alrededor del promedio entre los 22 países estudiados. Podemos decir entonces, como otros estudios lo han mostrado a menor escala, que no basta con invertir al máximo, sino que hay otras condiciones y factores fuera de lo invertido monetariamente, que afectan de manera importante el desempeño de los estudiantes en los exámenes. Respecto a los resultados más bajos en el examen, obtenidos por México y Brasil, sí corresponden a países con los mínimos invertidos tanto en primaria como en secundaria por estudiante matriculado. Un dato más: Corea, habiendo invertido menos que el promedio (18avo lugar en primaria y secundaria) ocupó el segundo lugar entre los países con mayor proporción de estudiantes entre los tres primeros lugares de lectura y uso de la información, segundo lugar en matemáticas y primero en ciencias. ¿Qué procesos e intervenciones educativas están detrás de sus logros en los exámenes?
Esto nos lleva a una segunda observación, que los investigadores de la OCDE consideran una de sus principales conclusiones: ¨los profesores preparados están entre los recursos escolares más valiosos¨. Y sigo citando, porque desde hace apenas por lo menos ocho años, ¨expertos¨ del Banco Mundial recomendaron dejar de invertir en la superación de los profesores, evitando que realizaran estudios a nivel universitario, y menos en áreas específicas del conocimiento. Dicen los investigadores de la OCDE, que el tener más profesores con estudios a nivel superior en áreas específicas del conocimiento, “está asociado, en promedio entre los países de la OCDE, con mejores resultados de los estudiantes. Por ejemplo, en lectura, un 25% de incremento en la proporción de maestros con estudios universitarios en el área relevante, está asociado con una ventaja de 9 puntos en la escala de lectura”. En lugar de esa opción que resulta por demás lógica, la opción de los expertos del Banco Mundial y adoptada durante años por México, ha sido atender provilegiadamente la superación del magisterio con cursos de corta duración, además de preferir contratar preparatorianos para alfabetización, en lugar de graduados de licenciatura con fortaleza disciplinaria. Sus criterios han sido los del abarrotero pichicato, comprar la mercancía más barata.
Tercera observación. Las mejores remuneraciones para los profesores las asignaron en este orden Corea, Suiza, España, Alemania y Dinamarca en Secundaria y Corea, Dinamarca, Suiza, Alemania y Australia en Escuelas Primarias (son casi los mismos en bachillerato). México ocupó el 22avo lugar de 25 estudiados, pagando a 18 dólares en promedio la hora de clase efectiva entre los profesores con más de 15 años de experiencia; los Estados Unidos, con el 21avo lugar, pagó casi el doble que México, 32 dólares la hora. Corea pagó a 77 dólares la hora-clase a profesores de Secundarias con esa experiencia. Este hecho tiene fuerte relación con lo observado en el párrafor anterior, la alta calificación de los profesores para la tarea asignada en Corea, y el reconocimiento a su labor mediante salarios atractivos, incluso a niveles mundiales, a pesar de no destinar los máximos gastos por estudiante.
En otra colaboración abundaré sobre condiciones de aprendizaje de los estudiantes de Secundaria que nos hacen ver la importancia de la calidad del proceso, condiciones relativas a horas efectivas de clase destinadas tanto a ciencias, como a matemáticas y lengua. Son para preocupar, pues los países con mejores resultados en los exámenes ocupan mucho menos horas en promedio que las instituciones mexicanas. El quid está en la calidad, para lo cual los indicadores numéricos son insuficientes.

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